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¿Alguna ves has pasado días, semanas, o aún meses esperando ver lo más reciente de Hollywood? La mayoría del tiempo, comienza con un anuncio de televisión, luego un avance de película, después los continuos anuncios en los autobuses y las paradas de autobús, y bastante pronto se convierte en el asunto de mayor importancia en la conversación con tus amigos. Eventualmente, el día esperado viene y es tiempo de ver la película. Generalmente, no cubre la medida de tus expectativas y eres decepcionado. En el raro caso de que lo haga, tienes un gran momento y es la mejor película que has visto en mucho tiempo. Te vas feliz, pero pronto el entusiasmo se acaba, y la vida es como de costumbre.... Hasta unos meses más adelante, el siguiente éxito de taquilla sale - éste parece ser incluso mejor. Así pues, por supuesto, vas a verlo. Y el siguiente, y el siguiente. Así que el ciclo continuá ¿Te suena familiar? Pero algunas veces de volviendo a tu mente, no piensas de vez en cuando: ¿Es asi cómo voy a gastar mi tiempo el resto de mi vida? ¿Viviendo de una película a otra? Películas, partidos de fútbol, fiestas, salidas con amigos, solo diversión. Todo es lo mismo.
¿No hay algo más?

Todos tenemos estas experiencias en nuestras vidas, o las similares en la escuela, trabajo, con nuestros amigos, con nuestra familia. Es siempre lo mismo - esperas ansiosamente por algo, no puede esperar , después sucede, es agradable, es grandioso, pero pronto acaba. Y la vida no es muy diferente que cuando empezaste. En todas estas cosas siempre quedamos esperando algo. Cada intento en buscar la verdadera realización no dura e inevitablemente nos deja sintiéndonos vacíos

¿Entonces por que somos de esta manera? ¿Por qué somos tan complicados? La respuesta está en la forma en que estamos hechos. Dios nos hizo para desear satisfacción eterna, y cualquier cosa que sea menos no satisface totalmente. En la Palabra de Dios, hemos visto que estamos formados por tres partes distintas. 1 Tesalonicenses 5:23 dice que estamos formados por un cuerpo, un alma, y un espíritu

Todos nosotros estamos familiarizados con nuestro cuerpo. Es la parte de nosotros que usamos para ver y tocar, para contactar la esfera física - la esfera a la que estamos más acostumbrados. Nuestro cuerpo busca satisfacción, la cual fácilmente podemos obtener comiendo, bebiendo, durmiendo, y con ejercicio físico. Es absolutamente simple satisfacer nuestras necesidades en la esfera física. Con todo incluso cuando se resuelven nuestras necesidades físicas, todavía nos damos cuenta de que no estamos profundamente satisfechos. Así que continuamos buscando algo más profundo y más significativo.

La segunda parte en nosotros se llama nuestra alma. En comparación a nuestro cuerpo, nuestra alma es mucho más profunda y más compleja; está en la esfera psicológica. Nuestra alma es nuestra personalidad, quienes somos. Comprende la capacidad de entender, de sentir, y de elegir. Esta parte en nosotros también necesita ser satisfecha. Para satisfacer el alma, buscamos ir tras el dinero y el éxito, buscamos tener buena educación, pasamos tiempo con nuestros amigos, y deseamos tener una relación duradera y una buena vida familiar. Sin embargo de igual forma con todas estas cosas, la realización de nuestra alma no cura el misterioso vacío dentro de nosotros.

Esto es porque tenemos una tercera parte en nosotros. Esta tercera parte se llama nuestro espíritu humano. Esta parte esta más allá de la esfera física del cuerpo y es más profunda y diferente al alma. Es la parte más profunda y mas escondida del hombre. Ésta es la parte que Blaise Pascal, un famoso científico francés, llamó el "vació formado por Dios." Ésta es la parte que Salomón, un gran rey de Israel, llamó la "eternidad en el corazón del hombre." El espíritu humano es una parte creada dentro de nosotros por Dios con un resuelto propósito particular. Este propósito es contener y tener contacto con Dios mismo. Nada en esta vida puede satisfacer nuestro espíritu -- no películas, no dinero, no nuestros amigos, no nuestra familia, ni siquiera el amor. Nuestro espíritu fue creado de modo que no pudiera ser satisfecho con nada más que Dios mismo. Y a menos que contenga a Dios, nunca estaremos verdaderamente y completamente satisfechos

¿Cómo es que Dios puede satisfacer nuestro espíritu? El él es el Espíritu que puede entrar y llenar nuestro espíritu. Dios se hizo un hombre llamado Cristo Jesús. Jesús vivió una vida humana perfecta en la tierra, murió para quitar nuestros pecados, fue enterrado, y después fue levantado de los muertos. Cuando fue levantado (resucitado), El se hizo el Espíritu que da vida. Como el Espíritu, El está disponible ahora para entrar en el espíritu humano del hombre. Como el Espíritu, El puede entrar en nosotros, llenando el profundo vacío interior con Cristo mismo. Solamente Cristo -- y nada más -- puede satisfacer nuestra parte más profunda.

La manera mas directa y sencilla de recibir a Cristo en su espíritu es invocar el nombre del Señor (Ro 10:13). Simplemente abra su corazón y desde lo profundo de su ser diga, "Señor Jesús. Señor Jesús. Te recibo. Creo que Tú puedes llenar mi vacío interior. Señor Jesús, creo en Ti." Por esta simple acción, Dios mismo en Cristo viene a su espíritu humano y satisface su vacío interior. Cuando esto sucede, usted se da cuenta que después de todo había algo más -- ese algo más era Dios mismo.


Si había una respuesta interna en usted mientras leía estos artículos y desea llenar el sentimiento de vacío dentro de usted de Dios mismo, abra por favor su corazón para orar la siguiente oración de una manera genuina y sincera:

Señor Jesús, te necesito, he intentado muchas cosas y nada en verdad me satisface. Ven a mí y llena la parte más profunda de mi ser ahora. Sálvame de mis pecados y de mi vacío. Señor, te recibo en mí. Señor Jesús, te amo. Gracias por salvarme.

 

 
   
   
   
   
   
   
   
   
 

 

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